Las organizaciones están incorporando herramientas de inteligencia artificial más rápido de lo que están transformando su forma de trabajar. Ahí es donde aparece la verdadera oportunidad, y también el mayor riesgo.


Estoy en España desde mayo. He venido en una pausa deliberada para salir de la operación diaria y observar, con cierta distancia, algunos de los cambios que ya están impactando en las organizaciones de Europa y que inevitablemente llegarán a las empresas de Argentina y Latinoamérica.

A medida que avanza mi proceso de inmersión, he podido observar una constante que atraviesa sectores, tamaños de empresa y niveles de madurez digital: las organizaciones están dando acceso a herramientas de inteligencia artificial, pero ese acceso no necesariamente se traduce en adopción real.

La velocidad con la que evoluciona la IA genera la falsa sensación de que quien implementa primero obtiene una ventaja competitiva inmediata. Sin embargo, en esa búsqueda de eficiencia, competitividad e hiperproductividad, muchas organizaciones están avanzando sin revisar cuestiones fundamentales vinculadas a riesgos operativos, trazabilidad, protección de información, cumplimiento normativo y criterios de uso responsable. Y más importante: los ciclos naturales del aprendizaje humano y la resistencia inicial a mantener el statu quo.

Según el informe State of AI in the Enterprise 2026 de Deloitte, el 60% de los colaboradores ya dispone de soluciones de IA aprobadas por su organización, pero solo la mitad las utiliza de manera diaria. Además, el 84% de las empresas relevadas todavía no ha rediseñado el trabajo alrededor de las capacidades que habilita la IA. Es decir: tienen la herramienta, pero no saben cómo sacarle el mayor partido.

Se invierte en licencias, plataformas y programas de capacitación. Aun así, los equipos siguen trabajando de la misma manera, o incluso peor: más abrumados e ineficientes por la sobrecarga de incorporar algo nuevo sin tiempo ni estructura para hacerlo bien. 

La IA termina quedando en manos de algunas personas más curiosas o más predispuestas a experimentar. Se transforma en una iniciativa individual, aislada y difícil de escalar al resto de la organización. En lugar de ampliar capacidades colectivas, crea nuevas asimetrías entre quienes incorporan estas herramientas y quienes quedan fuera de esa curva de aprendizaje.

Las conversaciones que tenemos con empresas suelen empezar por el mismo lugar: ¿Qué plataforma elegir? ¿Qué modelo usar? ¿Qué funcionalidades comparar? 

Ninguna de esas preguntas técnicas resuelve el problema de fondo tecnológico ni humano.

¿Cómo convertimos el acceso a la inteligencia artificial en una metodología de trabajo aplicable a la operación diaria, con criterios claros, seguridad, eficiencia y sostenibilidad?

Productividad y Gobernanza: adopción real y segura de la IA

Uno de los errores más frecuentes que observamos en el mercado es abordar productividad y gobernanza como temas independientes.

La productividad sin gobernanza genera exposición. Equipos que utilizan IA sin criterios claros de validación, autoría, trazabilidad o protección de información pueden incrementar riesgos legales, reputacionales y operativos sin ser plenamente conscientes de ello.

Pero la situación inversa tampoco funciona. La gobernanza sin productividad suele transformarse en una estructura burocrática que dificulta la adopción y genera resistencia interna.

Por eso entendemos que ambas dimensiones deben desarrollarse de manera simultánea.

Productividad y gobernanza en inteligencia artificial para lograr una adopción real y segura en las empresas

Figura 1. Productividad y gobernanza: las dos dimensiones que hacen posible una adopción real y segura de la IA.

La combinación de productividad y gobernanza es lo que permite que la IA deje de ser una prueba piloto y se convierta en una capacidad organizacional sostenible.

De la experimentación individual a la capacidad organizacional

La adopción real no comienza con la tecnología,sino por el trabajo diario. Empieza por identificar dónde se pierde tiempo, dónde se duplican tareas, dónde falta trazabilidad y qué decisiones podrían mejorar si la información estuviera mejor organizada y disponible.

Por eso, junto a David Lahoz Martín, experto en inteligencia artificial aplicada a entornos empresariales y con más de treinta años de experiencia en marketing, publicidad y transformación digital, hemos formalizado una alianza estratégica para acompañar organizaciones de España y Latinoamérica en procesos de adopción segura y responsable de la IA.

La propuesta parte de una convicción compartida: el objetivo no es incorporar más herramientas, sino construir una nueva forma de trabajar. Una en la que la inteligencia artificial forme parte de los procesos reales del negocio y no quede limitada a experimentos individuales o casos aislados.

Nuestra propuesta integra cuatro capacidades complementarias:

  1. Consultoría especializada: Acompañamiento estratégico para integrar IA como herramienta potenciadora de los procesos de marketing, comunicación y operaciones.
  2. Formaciones aplicadas en IA generativa: Programas in-company, capacitación directiva y workshops aplicados de productividad y uso responsable para equipos directivos y operativos. 
  3. Gobernanza y riesgo: Diagnóstico de exposición operativa, legal y reputacional. Criterios de uso, trazabilidad y cumplimiento regulatorio. Procesos de certificación de contenidos generados con IA.
  4. Servicios empresariales: Estrategia, comunicación y desarrollo de activos comerciales aplicados a procesos de transformación digital y posicionamiento. 

Todo con un enfoque práctico y operativo, trabajando sobre los procesos reales de cada organización, no sobre ejemplos genéricos.

Tres pasos para integrar la IA, no solo instalarla.

Nuestro modelo de trabajo sigue una lógica secuencial. 

El primer paso es un diagnóstico operativo para comprender cómo trabaja actualmente la organización, dónde están los principales cuellos de botella y qué uso real está haciendo el equipo de las herramientas de IA. 

El segundo es la aplicación personalizada sobre procesos concretos del negocio. 

El tercero es la transferencia de sistema: políticas internas, criterios de uso, trazabilidad y mecanismos de supervisión que permitan sostener la adopción en el tiempo.

La diferencia respecto de una capacitación tradicional es concreta: Al finalizar una capacitación convencional, el resultado suele ser un certificado de asistencia.

En cambio, al finalizar un proceso de adopción aplicado como el que proponemos, el resultado es una mejora tangible en la forma de trabajar desde la primera sesión.

Eso puede traducirse en reuniones mejor preparadas, propuestas comerciales desarrolladas en menos tiempo, documentación más ordenada, análisis más ágiles, mejor gestión de correos electrónicos y una utilización más eficiente de la información disponible dentro de la organización.

De uso individual a integración organizacional: comparación entre enfoque instrumental de IA y modelo aplicado basado en productividad, adopción real y resultados operativos.

Figura 2. Diferencias entre la formación centrada en herramientas de IA y un modelo aplicado orientado a la integración organizacional y la recuperación de horas de trabajo.

Dlahoz + Ollesch Agency: madurez europea, aplicación latinoamericana.

David aporta más de tres décadas de experiencia en marketing, publicidad y transformación digital. Consultor en IA y sostenibilidad, emprendedor tecnológico y fundador de Veriqx, combina la práctica empresarial con la formación ejecutiva en instituciones como ESADE, ISDI y The Valley. Su conocimiento del ecosistema europeo, combinado con su visión práctica de la IA aplicada, es complementario a lo que desarrollamos desde Ollesch Agency en América Latina.

Desde mi lado, llevo más de 20 años bajando la estrategia a ejecución real, acompañando procesos de profesionalización, crecimiento y expansión en corporaciones, PyMEs y startups de LATAM y Europa. 

Hoy, desde Ollesch Agency, integro marketing, comunicación B2B y negocio para que funcionen como sistema. Y eso incluye integrar IA en la operación para mejorar la eficiencia real, no desde la teoría.

David Lahoz y Lucila Ollesch presentando un modelo de productividad y gobernanza con inteligencia artificial generativa aplicado a organizaciones de Europa y Latinoamérica.

Figura 3. David Lahoz (Barcelona) y Lucila Ollesch (Buenos Aires) impulsan un modelo de adopción real de IA basado en productividad, gobernanza y aplicación operativa.

La distancia entre Buenos Aires y Barcelona es un dato geográfico, no un límite operativo. 

Nos une una misma convicción: la adopción de IA no es solo un proceso tecnológico. Es también un proceso humano que debe ser comprendido y acompañado, porque desafía hábitos, criterios y formas aprendidas de trabajar.

La diferencia estará en cómo cada empresa decida integrarla: reaccionando sobre la marcha, acumulando herramientas y esfuerzos aislados, o construyendo una manera de trabajar más clara, más eficiente y mejor alineada con sus objetivos de negocio y con las capacidades reales de sus equipos.


Si tu organización está buscando pasar del uso disperso de la IA a una adopción más ordenada, productiva y segura, puedes dejarnos tu consulta a través del formulario de contacto en ollesch.agency.